De la fiesta de la espuma de anoche salieron invictas y con la llave del boliche en la mano nuevamente… Y ESO ES BUENO, quiere decir que se divirtieron y tuvieron ganas y energías de llegar hasta el final. Eso les permite levantarse cansadas pero repuestas para otro día de actividades de agua y despilfarre de juventud!! Qué hermoso que podamos brindarles esta oportunidad de estar juntas en este final de tantos años compartidos.
La actividad programada para hoy fue paseo fluvial y “embarrada” grupal. Está bien, no suena lindo, pero confiamos en que algo de diversión oculta tendría… y hacia allá fuimos. Otro día hermoso. Esta vez el paseo en barco fue con un oleaje tranquilo y mucho más breve hasta llegar al lugar previsto. Llegamos al puerto en buses de soulmax y recibimos instrucciones para poder disfrutar de la experiencia sin salir lastimados: los varones suelen querer demostrar su bravura y masculinidad en estas experiencias primitivas parece… bueno, los barcos fueron tan pintorescos como los de los otros días, pero distintos. El puerto al que llegamos di-vi-no, antiguo y colonial… hermoso! Desde allí caminamos al muelle y zarpamos.
En el lugar del destino habremos estado media hora en la que se fueron animando lentamente a tirarse al agua desde el barco y nadar hasta la orilla donde estaba más fangoso… demás está decirles que algunas prefirieron ver la vivencia desde el barco. Las del agua, mejor dicho las del barro, trataron de adaptarse a las nuevas circunstancias y sumergirse en la aventura, sacamos unas fotos y finalmente subieron nuevamente. En cubierta había baile y sol, por lo que prontamente ganaros nuevas amistades masculinas.
Las chicas son divertidas y casi todos los ritmos que suenan en el ambiente les sirve para moverse, bailar, sacar a relucir sus coreos, cantar y hacer palmas. Es muy fácil que el resto quiera pertenecer al grupo, dado que son recibidos con cordialidad y simpatía. Nuestras hijas son simpáticas y respetuosas, cariñosas y gentiles. No estoy evaluando esto con subjetividad, tan vez surge por la fea actitud de comparar inevitablemente…
Del puerto partimos comiendo castañas de cajú compradas en la calle, hacia el almuerzo que sería en el balneario Axe Moi. Cuando llegamos a las 13 lloviznaba, pero era un detalle de poca importancia porque nos moríamos de hambre. Allí un amplio comedor de playa esperaba al numeroso contingente joven. Nadie se imaginaba hasta el momento que de ese lugar saldríamos reenergizadas habiendo vivido una inevitable sorpresa. El balneario está preparado con un escenario sobre la playa donde sonaba música brasileña cuando llegamos, y una carioca guiaba animadamente el ritmo a tres o cuatro brasileros en la pista que movían las caderas de esa manera tan peculiar y envidiable. Cuando la comida de los platos llegaba a su fin ya no podíamos sacar los ojos de la pista. Para ese entonces había dejado de llover y las chicas se asomaban tímidamente por las barandas con ganas, pero medio inhibidas por el entorno… hasta que finalmente y con la alegría que las caracteriza corrieron a la pista frente al escenario y durante 45’ se llevaron las miradas del público que las vio subirse al plató y danzar junto a la carioca hasta dejarla boquiabierta… esas cosas que solo estar en Brasil da… increíble haber estado ahí. Si dudas el momento cúlmine llegó cuando Mili Sueiro tomó protagonismo y se movío desinhibida y feliz a la par de la negra que la miraba sin poder creer lo que veía!!! Aunque no fue la única, allí arriba también sorprendieron Paloma y Dedi aunque no causaron sorpresas Sofi Krasnopol que se lleva siempre los aplausos y Mery Ventura, quien el escenario es su lugar natural…
La vuelta fue comprando helados y felices de seguir aquí, en Porto Seguro, Hotel Vela Branca, Brasil.
Esta noche las espera la Fiesta de Blanco…
La actividad programada para hoy fue paseo fluvial y “embarrada” grupal. Está bien, no suena lindo, pero confiamos en que algo de diversión oculta tendría… y hacia allá fuimos. Otro día hermoso. Esta vez el paseo en barco fue con un oleaje tranquilo y mucho más breve hasta llegar al lugar previsto. Llegamos al puerto en buses de soulmax y recibimos instrucciones para poder disfrutar de la experiencia sin salir lastimados: los varones suelen querer demostrar su bravura y masculinidad en estas experiencias primitivas parece… bueno, los barcos fueron tan pintorescos como los de los otros días, pero distintos. El puerto al que llegamos di-vi-no, antiguo y colonial… hermoso! Desde allí caminamos al muelle y zarpamos.
En el lugar del destino habremos estado media hora en la que se fueron animando lentamente a tirarse al agua desde el barco y nadar hasta la orilla donde estaba más fangoso… demás está decirles que algunas prefirieron ver la vivencia desde el barco. Las del agua, mejor dicho las del barro, trataron de adaptarse a las nuevas circunstancias y sumergirse en la aventura, sacamos unas fotos y finalmente subieron nuevamente. En cubierta había baile y sol, por lo que prontamente ganaros nuevas amistades masculinas.
Las chicas son divertidas y casi todos los ritmos que suenan en el ambiente les sirve para moverse, bailar, sacar a relucir sus coreos, cantar y hacer palmas. Es muy fácil que el resto quiera pertenecer al grupo, dado que son recibidos con cordialidad y simpatía. Nuestras hijas son simpáticas y respetuosas, cariñosas y gentiles. No estoy evaluando esto con subjetividad, tan vez surge por la fea actitud de comparar inevitablemente…
Del puerto partimos comiendo castañas de cajú compradas en la calle, hacia el almuerzo que sería en el balneario Axe Moi. Cuando llegamos a las 13 lloviznaba, pero era un detalle de poca importancia porque nos moríamos de hambre. Allí un amplio comedor de playa esperaba al numeroso contingente joven. Nadie se imaginaba hasta el momento que de ese lugar saldríamos reenergizadas habiendo vivido una inevitable sorpresa. El balneario está preparado con un escenario sobre la playa donde sonaba música brasileña cuando llegamos, y una carioca guiaba animadamente el ritmo a tres o cuatro brasileros en la pista que movían las caderas de esa manera tan peculiar y envidiable. Cuando la comida de los platos llegaba a su fin ya no podíamos sacar los ojos de la pista. Para ese entonces había dejado de llover y las chicas se asomaban tímidamente por las barandas con ganas, pero medio inhibidas por el entorno… hasta que finalmente y con la alegría que las caracteriza corrieron a la pista frente al escenario y durante 45’ se llevaron las miradas del público que las vio subirse al plató y danzar junto a la carioca hasta dejarla boquiabierta… esas cosas que solo estar en Brasil da… increíble haber estado ahí. Si dudas el momento cúlmine llegó cuando Mili Sueiro tomó protagonismo y se movío desinhibida y feliz a la par de la negra que la miraba sin poder creer lo que veía!!! Aunque no fue la única, allí arriba también sorprendieron Paloma y Dedi aunque no causaron sorpresas Sofi Krasnopol que se lleva siempre los aplausos y Mery Ventura, quien el escenario es su lugar natural…
La vuelta fue comprando helados y felices de seguir aquí, en Porto Seguro, Hotel Vela Branca, Brasil.
Esta noche las espera la Fiesta de Blanco…